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martes, 22 de septiembre de 2015

Empezamos reflexionando...¿Las escuelas matan la creatividad?

No podía estrenar este Blog de otra manera que reflexionando sobre el concepto de Educación. 

EDUCACIÓN, esa palabra que suscita gran interés en todos los estratos de población, nada más y nada menos porque es responsable, por así decirlo, del futuro de la humanidad. Se llegará a ese futuro de una manera o de otra, en unas condiciones u otras, dependiendo de cómo sea la  Educación dada a quienes formarán el contexto de la sociedad venidera.
Quizás las palabras de Ken Robinson nos ayuden a identificar uno de los factores que está fallando en la formación de nuestros alumnos. Merece la pena analizarlo hasta el final. 


La cuestión que planteo es: ¿Lo estamos haciendo bien? ¿Estamos creando una buena base en los niños que formarán ese futuro? Desgraciadamente, en acuerdo con lo manifestado por el señor Robinson en su conferencia, creo que no. Como bien indica este académico desperdiciamos talentos y habilidades de los niños. Habilidades que tienen en realidad un gran valor, y que constituyen un requisito imprescindible para que ese niño o niña adquiera la casi utópica “Educación integral” que tan a menudo se menciona actualmente.
Por ello, el autor reivindica la necesidad de crear un sistema educativo diferente que le otorgue a la creatividad el lugar que se merece.  Personalmente creo que algo tan global como la Creatividad debería situarse en un eslabón superior, ya que configura una base común para que todas las materias consideradas como imprescindibles se desarrollen de manera óptima. Por tanto, quizás deberíamos darle a la creatividad la función de “asignatura raíz” de la cual emanen el resto de aprendizajes tradicionales.
Si esto se consiguiese se evitaría además el miedo a equivocarse del que también se habla en el vídeo: ese pánico que tenemos los adultos a fracasar, que lo único que produce es evitar que avancemos como seres racionales. No hacer algo por miedo a errar implica no crear nada, no dar posibilidad a ninguna nueva cosa. En este sentido, la originalidad quedaría relegada a los niños, esos seres con la suerte de no tener aún sentido del ridículo, capaces de hacer cosas realmente fascinantes que sorprenden a padres y profesores.
Por lo tanto, resulta evidente que a medida que crecemos nos volvemos menos creativos, y que al educarnos/escolarizarnos disminuye la creatividad. Parece hasta contradictorio.
Esto ocurre en todo el mundo, ya que, como señala Ken Robinson, todos los centros educativos tienen la misma jerarquía de materias. Con pequeños matices, pero sustancialmente iguales. No es posible encontrar ningún colegio en el que se priorice la Danza ante las Matemáticas, lo que hace que personas increíblemente inteligentes, y habilidosas en ciertas áreas, crean que no lo son por no estar reconocida  su especialidad en el ámbito académico. Al respecto, me gustaría remarcar la idea que expone Robinson de que hay personas que necesitan moverse para pensar, a las cuales muchas veces no se les da el reconocimiento que merecen o incluso se les desprecia socialmente. 

A la vista está que es el momento de movernos para pensar y de poner en marcha la creatividad e imaginación en las mentes de los niños a través de nuestra acción docente. Y qué mejor que la asignatura de Educación Física para poner lo mencionado en práctica. 
¡Empezamos!


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